• Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

Historia es un concepto helénico que significa investigación o indagación. En ese sentido, remite a una praxis específica. En ese sentido es que se utiliza la noción en Los nueve libros de la historia de Herodoto de Halicarnaso. Esa colección de crónicas y observaciones, también denominada como las encuestas, ofrece pistas interesantes sobre que significa el concepto.

Herodoto

Encuesta sugiere una averiguación o pesquisa de algo pasado que tiene como meta la apropiación de una verdad.  La presencia de preguntas y respuestas en el proceso es crucial. En ese sentido, la historia puede ser percibida como un interrogatorio cuyo fin es establecer la conformidad entre una cosa pasada y la idea que se hace el ser humano de ella. La historia es una praxis que en general tiene como meta la apropiación o la invención de una verdad sobre lo que pasó.

Lo más impresionante es como esa simple inquisición llegó a convertirse en la disciplina interpretativa más emblemática de la época de la gran cultura burguesa y como, incluso, aspiró al título de ciencia más o menos exacta en un momento dado. El problema se complica más cuando el estudioso compara un texto de helénico, otro tomado de la tradición romántica francesa, y un tercero de la escuela positivista o del materialismo histórico. Se trata de una disciplina interpretativa cuya expresión concreta es también histórica, es decir, varía a través del tiempo.

Pero el concepto historia también sugiere una diversidad de significados. La historia es lo que pasó y la forma en que percibimos la verdad de lo que pasó. Es el pasado y el relato del pasado.  En un primer sentido, es el conjunto de fenómenos o cosas que han ocurrido, ocurren y ocurrirán a través del tiempo y el espacio. Esta formada por actos pasados, irrecuperables en estado puro pero que, sin embargo, pueden recordarse. Una vez recordados, los mismos pueden ser inscritos o registrados.

Un vez inscritos o registrados, su contenido se llena de presente. En este segundo sentido, la historia es el relato que refleja los actos pasados con el orden particular que le atribuye el historiador. Digo que la historia se llena de presente por el hecho de que ha dejado de ser el pasado para convertirse en el discurso, el resumen o la imagen que nos hacemos de los actos pasados. Ese discurso toma lo mismo la forma oral, como en el caso de la épica) o escrita a la manera de un texto redactado en un rollo o compuesto en un libro.

La conclusión obvia es que la historia nunca es el pasado. Siempre es la visión del presente cambiante sobre el pasado. El pasado cambia al ritmo en que cambia el presente que lo entrevé. Cada entrevisión afirma una serie de actos pasados que deben recordarse. La pregunta más importante que debe hacerse a cada entrevisión es quién decide lo que debe recordarse y que razones alude para prohibir el olvido de ello. En este momento entra la figura del historiador a ocupar su puesto.