• Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

Una de las definiciones más amplias del concepto historia, es la vertida por el medievalista y nuevo historiador judío francés Marc Bloch. Se trata de un comentario vertido en unos papeles que luego se publicaron bajo el título Introducción a la historia, volumen que vio la luz en 1949.

Marc_BlocBloc decía que la historia es la disciplina que estudia a los hombres en el tiempo. En aquel momento el historiador  se hallaba preso en un campo de concentración alemán tras la invasión de los ejércitos nazis a su país. Es esos breves apuntes se encuentran los elementos básicos para una definición aceptable pero polémica de esta disciplina creativa.

La historia como estudio

La historia es, en efecto, un tipo de estudio que adopta diversas formas a través de tiempo.  Como se sabe, cualquier estudio implica un método o procedimiento particular para sus fines. Pero los métodos que se aplican en cualquier disciplina, saber o ciencia, cambian también a través del tiempo.

Si lo planteo desde la perspectiva de la historia, los métodos historiográficos también son históricos. La comprensión de esas variantes metodológicas propias de cada tipo de discurso historiográfico y de cada momento de la historia, también es uno de los objetivos de la historiografía y la teoría. La comprensión de este tipo de problemas y transiciones, permite reconocer la forma en que ha variado la imaginación y la escritura de la historia a través del tiempo.

Robin_CollingwoodUna vez se pone la atención en el método, es posible establecer las discrepancias entre diversos métodos historiográficos.  Un ejemplo de ello es el método de las autoridades propio de la tradición historiográfica helénica y latina. Esto es lo que Robin Collingwood llamaba en su libro Idea de la historia en 1946, el cut and paste o tijera y engrudo de citas autoritarias de historiadores respetables. La verdad dependía del respeto a la autoridad. Cuando se antepone ello al manejo estricto y detallado de los documentos escritos, propio del método empírico-crítico, racionalista o científico del siglo 19;  y el recurso a la interpretación textual y literaria del documento propio de los historiadores postestructurales o de la interpretación del discurso, entonces el lector puede reconocer la pluralidad metodológica de la disciplina.

Pero también es cierto que cualquier estudio implica también una forma externa o textual dada. La textualidad histórica no siempre es igual. En ocasiones adopta una forma poética o en verso con un fuerte contenido mítico o mágico. Ese es el caso de numerosos textos que se asocian a las llamadas culturas pre-clásicas, no europeas, pero que también se manifiesta en las llamadas culturas clásicas y europeas. La Elegía VI de Varones Ilustres de Indias de Juan de Castellanos escrita en 1589, es una historia en verso de la conquista de Puerto Rico y lamenta líricamente la muerte de Juan Ponce de León.

Del mismo modo, puede tomar la forma de la prosa narrativa y/ o descriptiva que se adentra en los temas políticos y bélicos o se fija en la curiosidad de lo observado. Ese fue el caso emblemático de las Encuestas o Historias de Herodoto conocida desde el 425 A.C. En este caso se trata de un relato en prosa narrativa que marca, desde entonces, la trabazón de la historia con la prosa y, para algunos, establece una distancia entre la historia y la poesía por mucho tiempo no superada. La legitimidad del carácter prosístico de la historia se impuso sobre el principio de que era un opuesto a la poesía por su forma y porque, además, tematizaba asuntos completamente distintos a aquella, como se verá en otro momento.

Sean en verso o en prosa, el propósito de narrar el pasado de una manera elegante es común. Se narra para entretener y aprender por lo que los recursos estéticos y semánticos convergen en el texto histórico de una manera lógica. Más adelante comentaré como esa prosa puede variar, abandonar de manera parcial la narración y apropiar procedimientos no-narrativos, sino más bien expositivos en la tradición ilustrada.

Visto de este modo, la historia es un estudio que puede participar de una diversidad de métodos y formas. Los modelos ante indicados son solo un anticipo de la diversidad que muestra la disciplina a través del tiempo. Lo que resulta innegable es que todos esos métodos y formas siempre reflejan el pasado de una manera parcial.

El método adoptado hace que cada historiador se fije en aquellos fenómenos que su método particular considera válidos. De ese modo, un historiador que use el método socio-económico o el materialismo histórico, se fijara en aspectos distintos a los que mira aquel que depende de la interpretación del discurso.

De igual modo, la forma final del estudio histórico produce que cada historiador organice el conjunto de actos pasados de modo diferente. El lenguaje que se usa en la historiografía socio-económica y el que se usa en la historiografía postestructural, dado que la primera depende de la consideración de las estructuras y el segundo las niega, generan un tipo de texto distinto.

Dado que, como ya se ha planteado, una historia verdadera es imposible, contrastarlas sobre esa base no tendría ningún sentido.