LA FORMACIÓN DEL MUNDO (Egipto 700 A.C.)

Al comienzo sólo existía el grande, inmóvil e infinito mar universal, sin vida pero en absoluto silencio. Aún no había ni alturas ni abismos, ni principio ni fin, ni Este ni Oeste, ni Norte ni Sur. Sólo había claridad y oscuridad indivisas y luz y tinieblas ocultas.

PtahPero al comienzo llegó Ptah. Ptah trajo la forma de Nun y Nau-net, de las primeras aguas, de Huh y Hauhet, de las grandes inmensidades. Así se manifestó en ellos. Se manifestó también bajo la forma de Niau y Niaut, las fuerzas negativas. Otros dicen en cambio, que apareció en Amón y Amaunet (de las soledades). Pero también apareció como Atum.

Este conjunto de nueve era dientes y labios en su boca, nacidos en Shu y Teftiut, como lo había ansiado Ptah: los ojos videntes, las orejas oyentes, las narices que huelen, las cosas que refieren todo al corazón, lo que su corazón reconoce en la existencia, y la lengua que repite todo cuanto él expresa.

Pero Ptah había ideado primeramente el universo en su corazón, ante todo la totalidad de los dioses, para así perfeccionar las nueve formas. Todo lo que él imaginó, lo que había deseado vivamente, lo pronunció su boca a manera de orden. Y de inmediato se produjo. Así inventó Ptah también todos los trabajos y las artes manuales, e incluso las funciones para las manos, los pies y el cuerpo del hombre y de cada ser viviente. Pero después de haber creado a los hombres y a los dioses, descansó el dios primero de quien provienen todas las cosas y palabras divinas.

Él había creado el cielo y lo había elevado a la categoría de señor y conductor; fundó la tierra por propio consejo y la circundó del oleaje del mar; creó el tártaro para pacificar a los muertos.

Fijó la ruta del dios solar a través del horizonte para siempre, pues él dominaba la eternidad y la inmensidad. Mas él fijó también a cada hombre el tiempo y el camino de su vida pues a él estaban subordinados el tiempo y los objetos en las épocas. Él otorgó igualmente al faraón el trono y el dominio sobre ambos territorios.

(Según la inscripción de Shabaka y el Papiro de Harris, col. 44, 2 )

CREACIÓN DEL HOMBRE (Versión Acadia 1000 A.C.)

Lo que es ligero ahora será abundante.

¡Que soporte el hombre el peso de su creación!

A la diosa madre acudieron (todos los dioses),

y Mami el más provechoso de todos ellos dijo:

-Tú eres la madre por excelencia:

tú la que al hombre creó.

Crea ahora otro hombre y que soporte el yugo:

el yugo ha de llevar en su cuello.

Enki¡Que soporte el hombre el peso de la creación!

(La diosa) abrió su boca y dijo a los dioses:

Todo lo que es factible me toca a mí. ..

– Que el hombre venga al ser.

Sea formado de arcilla y vivificado por la sangre.

Abrió la boca Enki y dijo a los dioses:

Debe ser antes la purificación de la tierra.

Mataremos a un dios y el suelo quede puro.

Que Ninhursag mezcle con la arcilla

con su carne y su sangre.

Será dios y hombre a un tiempo el que va a existir.

Será de la arcilla para la eternidad.

(Queda hecho) su pecho,

su barba, su mejilla, y su estatura y el hombre y la mujer.

Catorce madres se juntaron ante Nintu

durante el novilunio…

Ella dio a luz al hombre.

Gócese el hombre en donde una madre sufre cuando da a luz.

(Este raro mito se halla mutilado. Es de tabletas del milenio anterior a Cristo. Hay otra versión asiría que doy en seguida, más o menos similar, y también mutilada. Se publicó primero en 1898 y más tarde, mejorado el texto, enPublications of the Babylonian Section, del Museo de la Universidad de Filadelfia, 1915, por S. Langdon, vi. X. Varias versiones. Ver Tod und Leben, de E. Ebeling, 1931.)

VERSIÓN ASIRIA DEL MISMO MITO  (800 A.C.)

(los dioses) dijeron: Creadora del hombre: acudimos a ti.

Eres la señora de todos los dioses por tu nombre de madre.

Y vinieron a la casa del Destino Ningiku y la diosa Mama.

Catorce madres se juntaron allí.

Y trajeron arcilla y la pusieron frente a ella.

Ella dijo su encantamiento.

Tomó catorce partes y las fue colocando:

siete puso a la derecha y siete a la izquierda.

Entre las dos puso un tabique.

Abrió después su vientre al alto de su ombligo

y llamó a las catorce madres

y puso en siete de ellas gérmenes de hombres y en las otras

siete, femeninos.

Así por pares quedó completo el reparto.

Y el tabique quedó allí por siete días.

El que sufre se regocija donde hay una mujer que da a luz.

Y la que tiene en su seno la vida nueva

dé a su hijo plena vida…

(Aquí queda rota la tablilla.)


(Los nombres de la diosa, madre en estos dos fragmentos son varios: Ninhursag, Nintu, Mama, y, los dioses Mami, Ningiku, son como la representación del principio viril. Para la data y literatura, Ver la nota a la anterior pieza.)

Comentario:

Los mitos son textos poéticos que sintetizan una interpretación de la historia. Los apoyos de dicha interpretación son distintos de los que usa un cronista o un historiador, pero la sposibilidades de comunicación entre aquellas tres forma de interpretar siempre es muy rica.. El relato mítico puede ser leído como una fuente de historia social y cultural. El entrenamiento en esas áreas es fundamental para historiadores que están acostumbrados a la historiografía positivista propia de la modernidad
El mejor modelo es el mito de “La formación del mundo”, tradición egipcia del 700 AC. Ptah genera el todo a partir de una nada elemental: de la inmovilidad al movimiento, del silencio al sonido. El proceso es simple: Ptah piensa, habla o pronuncia e inventa el mundo y su cultura. El papel de la palabra como generadora de un orden es relevante.
La multiplicación de Ptah, la teogonía, desemboca en una asamblea de divinidades que encierra una serie de códigos matemáticos donde el 9 posee un poder mágico. La creación del ser humano, la antrpogonía, sujeta lo humano a lo sobrehumano. El producto del trabajo de Ptah impone una jerarquía natural que debe ser respetada: un arriba y un abajo, un sector poderoso y un sector subordinado. Ptah como creador, también es dueño del destino de la humanidad y de cada cosa.
El mito de la “Creación del hombre” en la versión Acadia de 1000 AC y en la versión asiria de 800 AC, confirman el papel ordenador de la palabra, el nacimiento de lo humano de una material simple -arcilla- vivificado por la sangre, y una numerología mágica en donde el 7 -código astronómico- aparece en reiteradas ocasiones. la duplicidad del hombre -humano y divino- se reitera en ambos.
Las deudas del judaísmo y el cristianismo con esta versiones es evidente. La lectura del historiador ha convertido el mito en un testimonio histórico y cultural.
Mario R. Cancel
Historiador y escritor
Los mitos son textos poéticos que sintetizan una interpretación de la historia. Los recursos de dicha interpretación son distintos de los que usa un cronista o un historiador, pero las posibilidades de comunicación entre aquellas tres formas de interpretar siempre son muchas. El relato mítico puede ser leído como una fuente de historia social y cultural. Lo que dice al historiador de la sociedad que produce el mito es valiosísimo. El entrenamiento en la lectura de los mitos poéticos es fundamental para historiadores que están acostumbrados a la historiografía positivista propia de la modernidad.
El mejor modelo es el mito de “La formación del mundo”, tradición egipcia del 700 AC. Ptah genera el todo a partir de una nada elemental: de la inmovilidad al movimiento, del silencio al sonido. El proceso es simple: Ptah piensa, habla o pronuncia e inventa el mundo y su cultura. Se trata del momento de la geogonía. El papel de la palabra como generadora de un orden es relevante.  El mundo es metafóricamenta el discurso del dios.
La multiplicación de Ptah, la teogonía, desemboca en una asamblea de divinidades que encierra una serie de códigos matemáticos donde el 9 posee un valor mágico. La creación del ser humano, la antropogonía, sujeta lo humano a lo sobrehumano. El producto del trabajo de Ptah impone una jerarquía natural que debe ser respetada: determina un arriba y un abajo, un sector poderoso y un sector subordinado, establece las relaciones de sumisión de lo profano a lo sagrado. Ptah como creador, también es dueño del destino de la humanidad y de cada cosa.
El mito de la “Creación del hombre” en la versión Acadia de 1000 AC y en la versión asiria de 800 AC, confirman el papel ordenador de la palabra, el nacimiento de lo humano de una materia simple -arcilla- vivificado por la sangre, y una numerología mágica en donde el 7 -código astronómico- aparece en reiteradas ocasiones. La creación es un proceso de modelación artesanal propio de sociedades de ceramistas por lo que celebra la capacidad creativa de las humanidad. La duplicidad del hombre -humano y divino- se reitera en ambas versiones.
Las deudas del judaísmo y el cristianismo con esta versiones es evidente. La lectura del historiador ha convertido el mito en un testimonio histórico y cultural.
  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor