Nota introductoria

El Evangelio Eterno, la Summa Profética de Joaquín Da Fiore, fue una fuente de inspiración para los movimientos religiosos heterodoxos de masas,   propuestas consideradas heréticas por la Iglesia Católica Romana.  Ese fue el caso de los taboritas checos, grupo radical vinculado a la herejía husita que, desde 1420, lanzó un programa en el que las aspiraciones espirituales y las sociales se combinaban para producir una crítica devastadora del catolicismo institucional. El fin de la historia imaginado por los taboritas era una especie de Reino del Espíritu Santo en la tradición joaquinista y, en la práctica, su función era eliminar todas las injusticias materiales y fundar un tipo de comunismo evangélico igualitario como trasunto del paraíso en la tierra. Su preocupación por el fin de la historia, la parusía y la segunda venida gloriosa de Jesús, los ubica en la tradición del cristianismo pobre de Pedro y Santiago.

El documento que sigue es de 1420 y adelanta muchas posturas que se reiterarán durante la Reforma Evangélica del siglo 16, lo mismo en el campo luterano que en el calvinista. Las concordancias son muchas: su crítica a la riqueza de la Iglesia y a la autoridad del Papa son sólo las más visible de ellas. “El Programa Milenarista de Tabor” demuestra la conexión entre el el Reformismo Radical, el Utopismo de los siglos 16 y 17, el Misticismo y el Milenarismo Finalista. El discurso desemboca en un tipo de propuesta Comunista de raíces evangélicas muy interesante. El hecho de que aquel discurso sirviera de base para la defensa de la nación checa, anticipa el Nacionalismo que madura en el Renacimiento alrededor del Reino y el Monarca Absoluto, incluso en el detalle de que aspira a que la fe se discuta en la lengua vernácula y no en latín.

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El Programa de Tabor (fragmento)

En primer lugar, en nuestra época, llegará la consumación de los siglos, es decir, la extirpación de todo el mal de este mundo.

It. también que esta época ya no es el tiempo de la misericordia, ni la piedad, ni la indulgencia para los malvados que se oponen a la ley divina.

It. en adelante será el momento de la venganza y de las represalias contra los malvados, con la espada o con el fuego, de suerte que todos los adversarios de la Ley de Dios morirán con la espada o con el fuego, o de cualquier otra forma violenta…

It. cualquier señor, escudero, burgués o campesino, que sea invitado por los hermanos de Tabor para que venga a ayudarles en estas cuatro cosas: primera, cuando haya que confesar la verdad; segunda, cuando haya que alabar a Dios; tercera, cuando se pida por la salud de la humanidad, y cuarta, en la represión de los pecados, y el que rehúse hacerlo deberá ser atacado y muerto por ellos como lo fue Satanás y el Dragón, y a continuación destruirán todos sus bienes; actuarán así con todas las ciudades, pueblos o aldeas.

It. aquel que pague impuesto o consienta en socorrer o en hacer cualquier favor a uno de sus enemigos, deberá ser igualmente castigado, tanto en el cuerpo como en los bienes…

It. desde ahora, en esta época del final de los siglos que se llama el día de la venganza. Cristo ha llegado en secreto, lo mismo que un ladrón, para aplastar a sus enemigos con las armas o con el fuego, sobre todo con el fuego; porque como en otro tiempo el mundo fue renovado con el Diluvio, ahora será renovado por el fuego; y con este fin todas las ciudades, pueblos y aldeas serán incendiados.

It. a partir de ahora con el fin de los siglos, Cristo bajará desde los cielos bajo la especie de su cuerpo y nuestros ojos podrán verlo y recibirá aquí abajo su reino y ofrecerá aquí sobre las montañas reales un gran banquete a la Santa Iglesia su esposa; aparecerá en calidad de monarca entre los súbditos y lanzará a la profundidad de las tinieblas a todos aquellos que no lleven puestos sus vestidos de fiesta y a los que no estén en las montañas.

It. en esta época, Cristo vendrá bajo las especies corporales, hará desaparecer de su reino todos los escándalos y a todos aquellos que cometen el mal y no dejará que entre en este reino nada que no sea inmaculado, ni aquellos que preparan o hacen abominaciones; y Él instituirá aquí su Iglesia para mayor alabanza y gloria como nunca lo fue la Santa Iglesia primera…

It. sobre la tierra no hay que elegir ya a ningún rey, porque el mismo Cristo reinará muy pronto.

It. en esta época no habrá ni reino ni dominación ni servidumbre y todos los intereses e impuestos cesarán y ninguna persona obligará , a nadie hacer nada, porque entre ellos todos serán iguales, hermanos y hermanas.

It. la misa no será cantada, ni dicha en latín ni en otro idioma, sino solamente en la lengua común del pueblo.

It. los libros de la misa cantada en latín, los viáticos y otros libros, las casullas, sobrepellices, custodias y cálices de plata y de oro, hopalandas abigarradas o bordadas, talladas o en tejidos preciosos, ninguna de estas cosas deben existir. También serán deterioradas y destruidas.

It. los curas no tendrán sueldo, ni pueblos, ni ganados, ni granjas, ni casas en las que habitarán, ni ninguna ventaja, aunque estas cosas se les hubieran entregado como limosna e incluso si no esperaran conservar la propiedad de esto por derecho secular o de dominio.

Comentario:

Para los taboritas, el fin de la historia es el fin del mal y consistirá en un proceso inmisericorde: el tiempo del arrepentimiento habrá expirado. La identificación de la historia con el mal fue común en el catolicismo medieval. La expulsión de Adán y Eva del Paraíso, lo que hizo fue  catapultarlos sin remedio al espacio-tiempo mundano o la historia. La visión católica de la historia es, en ese sentido, anti-histórica. El Fin de la Historia es un momento de venganza que recuerda el carácter agresivo del Yaveh de los  judíos en algunas escenas del Pentateuco.

El retorno clandestino de Jesús significará la demolición de los privilegios, de las clases sociales y la desaparición de los gobiernos temporales, hecho que abrirá paso a la institución de una Monarquía Autoritaria de origen Divino fundamentalista pero igualitaria y justa. La acracia es el paso necesario para el gobierno de Dios. El discurso confirma además la tendencia a “nacionalizar la fe” que se deriva de la interpretación del culto en la lengua vulgar o nacional. La Nueva Iglesia soñada por lo taboritas, sugiere las características soñadas por las Iglesias Reformadas o Evangélicas Históricas. Herejía y Reformismo Evangélico tiene en ello un punto en común.

La utopía taborita, por su preocupación por el tema de los bienes, la propiedad y la desigualdad, también muestra conexiones con las Utopías Sociales de la Modernidad temprana que se discuten en otra parte de esta bitácora. Lo que la hace original es que se trata de una utopía ultraterrena que se puede interpretar como la sombra o el esbozo del Paraíso prometido por el Cristianismo.

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor