• Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Historiador y escritor

La postura que se derivaba de esas consideraciones se oponía a las conclusiones de Descartes. En ese sentido, Giambattista Vico (1668-1744) también escribió su libro Principios de una ciencia nueva en torno a la naturaleza común de las naciones (1725), como un manifiesto anticartesiano. No solo eso, su finalidad era generar lo que el autor denominaba una física de la historia. El concepto es relevante porque la noción física siempre ha estado vinculada con el concepto ciencia y con la confianza en la capacidad humana para comprender “la naturaleza y los fenómenos”  que en ella se manifiestan de una manera “verdadera” y hasta “exacta”. La vinculación del concepto “física” con el de “historia”, sugiere en principio la posibilidad de un saber “verdadero” en un territorio del que, desde Aristóteles, se vinculaba a la doxa o la opinión.

Vico partía de una premisa simple compartida con los Humanistas: el hecho de producir o fabricar una cosa o un objeto, nos faculta para conocerlo. En esencia el argumento de Vico era que si el sujeto o ser humano, en efecto, conoce lo que fabrica y la Historia, esos acontecimientos y procesos que ocurren en el Tempus de Agustín, la hace el sujeto o ser humano,  entonces era legítimo presumir que  el sujeto o ser humano estaba capacitado para conocer la Historia. La importancia de la argumentación de Vico radicaba en que una vez los hechos históricos son definidos como una obra humana, no divina, se legitimaba la deriva de que dado que son comprensibles o aprensibles, podían constituirse en el campo de una Ciencia. Esa “ciencia nueva” se ocuparía de la “naturaleza de las naciones”.

En Vico la Ciencia Nueva vincula dos formas universales de conocer. Por un lado, el deduccionismo racionalista que procede de lo general a lo particular. Por el otro, el inductivismo empirista que procede de lo particular a lo general. Su meta era conocer la naturaleza humana y aclarar las causas de su comportamiento. La idea de que causas similares conducirían a  resultados similares, echaba las bases para una teoría social cimentada en la necesidad o causalidad del acontecer y en la utilidad de la vida social. Los parangones de la referida explicación con las del Racionalismo y la Ciencia son palmarias. La actitud de Vico adelanta además posturas que veremos reinvertidas en el Positivismo y el el Krausismo durante el siglo 19

Pero la explicación de la Física en Vico seguía siendo Metafísica. En su búsqueda de las causas, desembocó en un sistema especulativo complejo con aspiraciones universalistas. Su concepto de una “Historia Ideal de las Leyes Eternas” para explicar la totalidad de la Historia, apunta sin duda hacia una metáfora o reformulación bien articulada del misterio cristiano de la Providencia de Dios que actúa como una mano invisible y es capaz de estructurar la totalidad de un modo coherente. Lo que Vico creó fue más bien un sistema de “teología civil razonada” en donde Racionalismo y Providencialismo convergían.

Uno de los problemas con que se enfrentó Vico fue cómo explicar aquello que se consideraban regularidades en la Historia, problema que también trabajaron de modo diverso teóricos como el historiador árabe Ibn Jaldún o el pensador Nicolo Maquiavelo. Para Vico, la historia evolucionaba cíclicamente, como la Rueda de la Fortuna o los entrejuegos Nomadismo-Sedentarismo en los pensadores aludidos. El resultado era que la  Historia Ideal no era más que el conjunto de numerosas Historias Particulares.

Los procesos que estructuraban las Historias Particulares, sostenía, siempre eran los mismos. Otra vez los paralelos con el pensamiento de Ibn Jaldun son evidentes. El nacimiento, el  progreso, el equilibrio y la decadencia y el final se repetían dando paso a lo que se ha denominado la teoría del Corsi y Ricorsi. El movimiento pendular entre Equilibrio-Desequilibrio, anticipa el culto al orden del Racionalismo y el culto a la revolución de los Modernos. El devenir se reduce a la búsqueda de un equilibrio, su consecución y su pérdida. Esos ciclos marcan los cambios a través de todos los tiempos  y todas las naciones.