Fragmento de Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación. Libros I , Capítulos 4-6.

[1,4] Sin embargo, los hados habían, creo, ya decretado el origen de esta gran ciudad [Roma] y de la fundación del más poderoso imperio bajo el cielo. La vestal [Rhea] fue violada por la fuerza y dio a luz gemelos [Rómulo y Remo]. Declaró a Marte como su padre, ya sea porque realmente lo creía, o porque la falta pudiera parecer menos grave si una deidad fue la causa de la misma. Pero ni los dioses ni los hombres la protegieron a ella o sus niños de la crueldad del rey [Amulio]; la sacerdotisa fue enviada a prisión y se ordenó que los niños fuesen arrojados al río. Por un enviado del cielo, ocurrió que el Tíber desbordó sus orillas, y las franjas de agua estancada impidieron que se aproximaran al curso principal. Los que estaban llevando a los niños esperaban que esta agua estancada fuera

Tito Livio

suficiente para ahogarlos, por lo que con la impresión de estar llevando a cabo las órdenes del rey, expusieron los niños en el punto más cercano de la inundación, donde ahora se halla la higuera Ruminal (se dice que había sido anteriormente llamada Romular). El lugar era entonces un páramo salvaje. La tradición continúa diciendo que, después que la cuna flotante, en la que los niños habían sido abandonados, hubiera sido dejada en tierra firme por las aguas que se retiraban, una loba sedienta de las colinas circundantes, atraída por el llanto de los niños, se acercó a ellos, les dio a chupar sus tetas y fue tan amable con ellos que el mayoral del rey la encontró lamiendo a los niños con su lengua. Según la historia, su nombre era Fáustulo. Se llevó a los niños a su choza y los dio a su esposa Larentia para que los criara. Algunos autores piensan que a Larentia, por su vida impura, se le había puesto el apodo de “Loba”, entre los pastores, y que este fue el origen de la historia maravillosa. Tan pronto como los niños, así nacidos y criados, llegaron a ser hombres jóvenes que no descuidaban sus deberes pastoriles, pero su auténtico placer era recorrer los bosques en expediciones de caza. Como su fuerza y valor se fueron así desarrollando, solían no sólo acechar a los feroces animales de presa, sino que incluso atacaban a los bandidos cuando cargaban con el botín. Distribuían lo que llevaron entre los pastores con quienes, rodeados de un grupo cada vez mayor de jóvenes, se asociaron tanto en sus empresas serias como en sus deportes y pasatiempos.

[1,5] Se dice que la fiesta de la Lupercalia, que se sigue observando, ya se celebraba en aquellos días en la colina del Palatino. Este cerro se llamó originalmente Pallantium de una ciudad del mismo nombre, en Arcadia; el nombre fue cambiado posteriormente a Palatium. Evandro, un arcadio, había poseído aquel territorio muchos años antes, y había introducido un festival anual de Arcadia en el que los jóvenes corrían desnudos por deporte y desenfreno, en honor de Pan Liceo, a quien los romanos más tarde llamaron Inuus. La existencia de este festival fue ampliamente reconocida, y fue mientras los dos hermanos se participaban en él cuando los bandidos, enfurecidos por la pérdida de su botín, los emboscaron. Rómulo se defendió con éxito, pero Remo fue hecho prisionero y llevado ante Amulio, sus captores lo acusaron descaradamente de sus propios crímenes. La acusación principal contra ellos fue la de invadir las tierras de Numitor con un cuerpo de jóvenes que habían reunido, y llevarlos a saquear como en la guerra regular. Remo, en consecuencia, fue entregado a Numitor para que lo castigara. Fáustulo había sospechado desde el principio que los que había criado eran de descendencia real, porque era consciente de que los niños habían sido expuestos por orden del rey y el tiempo en que los había tomado correspondía exactamente con el de su exposición. Había, sin embargo, rechazado divulgar el asunto antes de tiempo, hasta que se produjera una oportunidad adecuada o la necesidad exigiera su divulgación. La necesidad se produjo antes. Alarmado por la seguridad de Remo, reveló el estado del caso a Rómulo. Sucedió además que Numitor, que tenía a Remo bajo su custodia, al enterarse de que él y su hermano eran gemelos y al comparar su edad y el carácter y porte tan diferentes a los de una condición servil, comenzó a recordar la memoria de sus nietos, y otras investigaciones lo llevaron a la misma conclusión que Fáustulo, nada más faltaba para el reconocimiento de Remo. Así el rey Amulio estaba acechado por todos los lados de propósitos hostiles. Rómulo rechazó un ataque directo con su cuerpo de pastores, porque no era rival para el rey en lucha abierta. Les instruyó para acercarse al palacio por diferentes vías y encontrarse allí en un momento dado, mientras que desde la casa de Numitor, Remo les ayudaba con una segunda banda que había reunido. El ataque tuvo éxito y el rey fue asesinado.

Las Siete Colinas

[1,6] En el comienzo de la contienda, Numitor gritó que un enemigo había entrado en la ciudad y estaba atacando el palacio, para distraer a la soldadesca Albana a la ciudadela, para defenderles [a los atacantes]. Cuando vio a los jóvenes que venían a felicitarle después del asesinato, convocó un consejo de su pueblo y explicó la infame conducta de su hermano hacia él, la historia de sus nietos, sus padres y su crianza y cómo él los reconoció. Luego procedió a informarles de la muerte del tirano y su responsabilidad en ella. Los jóvenes marcharon en formación por mitad de la asamblea y saludaron a su abuelo como rey; su acción fue aprobada por toda la población, que con una sola voz ratificaron el título y la soberanía del rey. Después de que el gobierno de Alba fuera así transferido a Numitor, Rómulo y Remo fueron poseídos del deseo de construir una ciudad en el lugar donde habían sido abandonados. A la población sobrante de los Albanos y los pueblos latinos se unieron los pastores. Fue natural esperar que con todos ellos, Alba y Lavinio serían más pequeñas en comparación con la ciudad que se iba a fundar. Aguijoneaba este deseo la ambición de poder, mal hereditario en ellos, y una odiosa lucha terminó el debate que había iniciado tranquilo. Como eran gemelos y ninguno podía pretender tener prioridad basada en la edad, decidieron consultar a las deidades tutelares del lugar para que por medio de un augurio decidieran quién daría su nombre a la nueva ciudad y quién habría de regirla después de haber sido fundada. Rómulo, en consecuencia, seleccionó el Palatino como su lugar de observación, Remo el Aventino.

Comentario:

Tito Livio es un  literato que escribe sobre la historia de Roma. La voluntad ecuménica se manifiesta en su voluntad de iniciar un relato  in illo tempore,  desde el inicio de los tiempos. La plasticidad de ese locus hipotético es enorme. Por eso, la afirmación de que el poder de Roma estaba determinado por los “hados”, sea ello un recurso literario o una afirmación sincera, no debe sorprender al lector. En Tito Livio los elementos no históricos o míticos, seguían siendo un componente interpretativo legítimo.

Ello no impide, sin embargo, que adopte una posición crítica ante el asunto del relato de los gemelos Rómulo y Remo y la versión de que fueron amamantados por una loba salvaje o, incluso, respecto al hecho mágico de que fuesen producto de la relación entre el dios Marte y Rhea, la vestal. Aunque no niega enfáticamente aquellos asertos que fundamentaban la sacralidad de los personajes y, por tanto, de la fundación de n -Roma, acepta la posibilidad del engaño de Rhea respecto a su embarazo  y de que la aludida “loba” no fuese más que una mujer de carne y hueso con un pasado oscuro llamada Larentia. El racionalismo crítico, derivado de algún testimonio, se impuso en el escritor. Después de todo, el cuestionamiento de aquellas versiones no le restaba ninguna gloria a la obra de los gemelos. La ciudad tuvo un origen mágico y misterioso y con eso era suficiente para el autor.

Lo más interesante, desde mi punto de vista, es el entramado de conspiraciones que antecede a la fundación de la ciudad en las colinas. Dos chicos de la nobleza criados entre pastores, entre lo más puro de la latinidad esencial que Tito Livio mira con nostalgia, víctimas de una emboscada por parte de ladrones durante la fiesta de la Lupercalia, se reinsertan en la vida de la ciudad y llegan al poder. Confrontan a la autor de su desgracia, Amulio y lo asesinan, con el apoyo de Numitor. El origen sobrenatural es realmente un accesorio: la riqueza de la conjura y su resolución, era suficiente para mantener el interés del lector en los gemelos.

La Roma dual, entre el Aventino de Remo y el Pallatino de Rómulo, dispara la historia que conducirá  a la República que Tito Livio ve disolverse al final de su vida. El recuerdo de la leyenda con un dejo de nostalgia se traduce en un clamor por el retorno de los valores tradicionales. Tito Livio relata la epopeya de Roma con los recursos propios de una persona educada y tradicionalista que mira con respeto las virtudes del pasado. El idealismo del historiador se comprende en el marco de que es una persona que se mueve entre los círculos de poder.

  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Catedrático de Historia y Escritor